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130 páginas, PVP 13 euros, pedidos edicionesinvasoras@gmail.com

ISBN 978-84-16993-53-6

 

Élisabeth Porquerol (1905-2008), prestigiosa escritora en lengua francesa y que, sin embargo, no tuvo apenas visibilidad en la escena teatral, fue una de las primeras periodistas de viajes. Próxima al círculo de la Nouvelle Revue Française, produjo varias novelas con su nombre y el nombre de Lucie Porquerol, Victor Bornardel o Henriette Jallifier. Para poder ejercer su profesión más libremente en los periódicos y revistas donde trabajaba utilizó los pseudónimos de Frédéric Delavenage, Vincent Courbessac, Lore Berthie, Pol Quapols, Elie Caissargues y Manuel Redessan.

Al final del Vellocino es el subtítulo que Élisabeth Porquerol le puso a su obra Jasón, escrita entre febrero de 1941 y mayo de 1942, reflejo del espíritu que animaba a Francia y a Europa contra la dictadura nazi. Considerado como texto irrepresentable en su época, esta traducción al castellano realizada por Rocío González Naranja planea un acercamiento al texto de la autora francesa con la esperanza puesta en la posibilidad de su representación.

Jasón tiene por verdadera protagonista a Medea, y en esta obra se expone lo que sucede después del vellocino de oro, es decir, la razón del infanticidio, motivo por el cual Rocío González opta por el título Al final del Vellocino, que coincide, además, con el título empleado por Élisabeth Porquerol en su intento frustrado por llevar el texto a la Radiodiffusion Télévision francesa.

Para Rocío González, en Al final del Vellocino «Medea podría encarnar de este modo la insurrección del pueblo francés que no cede ante los nazis. La fuerza que lleva a la heroína a cometer ese crimen es el de la insurrección contra todo lo que encarna el Argonauta: el machismo, el racionalismo y la vida burguesa, y como la Antígona de Jean Anouilh, Medea se encuentra también sola, enfrentándose contra el poder establecido.»

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